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sábado, 29 de junio de 2019

SÍ... ¡¡¡HE VUELTO!!!


Ha pasado mucho tiempo desde que me pasé por última vez por este rincón que creé para mi allá por 2011. Un rincón que, para mi sorpresa, os gustaba y os lo agradeceré siempre porque me hacía creerme hasta bueno escribiendo.

Y en todos estos años he pensado en volver en más de una ocasión, pero no encontraba la inspiración necesaria para escribir nada, además de tener menos tiempo que al principio. Aunque el tiempo es algo que, si se busca y hay interés en tenerlo, se encuentra. Así que eso haré, buscarlo de donde sea para dedicarle tiempo a este espacio que tantos buenos momentos me ha dado.

Lo que cambia es la temática del blog. Desde hace unos años, me ha dado por la fotografía. Es una afición que nació hace relativamente muy poco tiempo. Exactamente el mismo tiempo que llevo sin pasar por aquí. Y, no os voy a engañar…no soy buen fotógrafo…ni de coña… Es más, no me considero ni fotógrafo, pero me dio por ahí y le fui cogiendo el gusto, aunque me queda todo por aprender, porque aún sigo saliendo a la calle con mi cámara y dando palos de ciego. Probando mil configuraciones para una misma imagen. Tantas que al final ni me acuerdo que parámetros utilicé para la que considero definitiva…un desastre…

Y la putada no es solo eso. Lo peor es que hay veces que los amigos me felicitan por una foto determinada y resulta que no está hecha ni con la cámara, sino con el móvil. Y se me queda cara de estúpido pensando que la configuración automática de un teléfono móvil es mejor que yo haciendo fotos.

Y tampoco voy a ir de interesante… que disparo nosecuantasmillonesdefotos y cuando llego a casa y las descargo, al verlas me quedo con no más de 10 o 12 como mucho. Porque después queda la última parte: la edición.

Que ¿qué es la edición? Pues muy sencillo. La edición es maquillarla para que quede medianamente visible. Y eso se hace en Photoshop. Sí, lo sé, hay programas de edición fotográfica más apropiadas como Lightroom, pero todo poco a poco. Dadme tiempo para ir toqueteándolo todo como es debido.

Pensé en abrir otro blog para todo este rollo que me estoy montando, pero buscando nombres para ese blog me salían que todos estaban ocupados, lo que me demuestra que soy muy poco original en la búsqueda de nombres. Así que pensé en darle continuidad al que ya existía. Total, ya estaba todo hecho.

Lo que pretendo con este nuevo formato es compartir las mismas fotos que ya he compartido con todos vosotros en mis redes sociales y las que iré compartiendo en el futuro pero con la diferencia de tratar de añadirle una historia a cada imagen. Contaros por qué elegí fotografiar esa escena en concreto y qué historias y recuerdos me evocan.

Si os apetece, por aquí estoy.

viernes, 11 de marzo de 2011

Recuerdos

No tenía pensado escribir nada hoy, pero me he decidido a hacerlo a raiz de un post de mi amiga Francisca en Facebook sobre la percepción de olores de forma repentina.

"A veces me llegan olores de perfumes que no están, por ejemplo a sándalo. ¿os ha pasado alguna vez?"

Le he contestado que a mi, a veces se me vienen olores, golpes de viento que de repente me transportan a tiempos pasados, sobre todo de la niñez. Pero son instantes cortos, de apenas medio segundo. Son percepciones agradables que, a veces me hacen dudar de si el pasado fue mejor.

Trato de ser positivo y pensar que no, que lo mejor está por venir, porque la experiencia de momentos vividos quizá puedan hacerme saborear los momentos futuros de una forma más intensa.

Sin embargo, a veces me gusta calmar la prisa de mi vida, de la vida de cualquiera de nosotros en la que no tenemos tiempo para uno mismo y me gusta ponerme música de las que hace años que no escucho buscando esos olores, esos golpes de viento que me hagan disfrutar de nuevo de esas sensaciones que me hicieron feliz en otros momentos.

Hace unas semanas, de nuevo escuchando la radio citaron una frase que me pareció muy buena y, de hecho se la envie por sms a mi pareja inmediatamente después de escucharla. La frase decía: "Tanto tiempo le di al tiempo que, con la espera del tiempo no tuve tiempo para mi".

La verdad es que no tengo ni idea de quién es el autor/a de la cita, pero me encantó y, al tiempo me dió rabia pensar ¿por qué no se me ocurren a mi esas frases?

Pero es cierto, no tenemos tiempo para nosotros. Un momento al día que debería ser obligatorio por ley en el que podamos tomar aire y esbozar en la cara una sonrisa de gilipollas rememorando tiempos pasados, músicas pasadas, sensaciones pasadas y olores concretos asociados a momentos especiales.

Porque, por muy dura que haya sido la vida de cualquiera de nosotros, en algún momento hemos sido felices. Pequeños instantes en los que una ocurrencia de alguien, una buena película, una gran canción o cualquier otra cosa haya provocado en nosotros un sentimiento especial que perdura en el tiempo.

Soy nostálgico por naturaleza, me viene de familia y, muchas veces me planteo si eso es bueno o no, por lo mismo que he dicho antes: porque el pasado, pasado está y siempre hay que pensar que quedan muchos momentos felices por venir. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que la nostalgia no es mala. No es malo mirar atrás y volver a sentir esos pequeños momentos de felicidad porque de esa forma volvemos a ser felices.

Así que seguiré escuchando mi vieja música cada vez que me apetezca rememorar situaciones pasadas, y seguiré viendo esas fotos que he visto cientos de veces con la esperanza de sentirme por un instante de nuevo en ese lugar y en ese momento para seguir recibiendo esos olores de los que hablaba mi amiga Francisca, esos golpes de viento que me lleven a momentos de ayer.