sábado, 24 de diciembre de 2011

Saca la bota, María

Pues así reza parte de uno de los villancicos más cantados en estos días. Que, pensándolo bien, se pone uno a pensar en las letras de ciertos villancicos populares y, después de un minucioso análisis te das cuenta que alguno es para hacérselo mirar.

Pero, en fin, que puestos a felicitar unas navidades que no siento como fiesta ni como nada especial, he preferido hacerlo a través de mi espacio personal. Mi rinconcito donde a veces hago terapia sin tener que pagarle a ningún psiquiatra.

Y para ello me he ambientado. No, no me he vestido de Papá Noel, aunque tenga envergadura para ello, ni de niño Jesús, más que nada porque quedaría ridículo en pañales a mi edad. Me he ambientado poniéndome el disco de villancicos que ha sacado mi admirado Michael Bublé este año. Pero ni así.

Creí que el swing me ayudaría a que, al menos penetrara en mi una mínima gotita de ánimo navideño. Pero no hay forma.

No sé si es que cada año soy más escéptico, mas cínico, o que el tiempo tan estupendamente primaveral que estamos disfrutando en Málaga ayuda poco a sentir ese sentimiento. La cuestión es que me he despertado tarde, como mandan los cánones del fin de semana y me he dado cuenta que estoy más cerca del Mr. Scrooge del 'Cuento de Navidad' de Dickens que de cualquiera de las felicitaciones que he recibido con todo tipo de pompa, alegría y rín rín de los villancicos.

Acabamos de empezar, y aún queda tiempo para que, como en el maravilloso cuento de Dickens que siempre me traerá a la memoria a mi padre, el Mr. Scrooge que llevo dentro este año se transforme en el mismo que renace tras la visita de los tres fantasmas de la Navidad. Pero hoy por hoy... nada... si me pinchas, no sangro.

Lo más triste es que el tiempo, las preocupaciones y las prisas del día a día hace que ya ni siquiera eches de menos a los que te gustarían que siguieran contigo. Te acuerdas de ellos, sí, sobre todo del que siempre tanto disfrutaba de estas fechas, pero como ya has aceptado que ya no podrá ser, pues te acuerdas, y esbozas una mínima sonrisa al recordarlos, pero nada más.

Supongo que el no tener hijos ayuda a este escepticismo, porque los que realmente viven estas fiestas son los dos extremos: los niños, cuya inocencia (bendita inocencia), ayudada por una programación especial en la tele, y por unas vacaciones donde olvidan sus obligaciones disfrutan en estos días. Y los abuelos, que, quizá pensando en que ya no les quedan tantas navidades por pasar, se les cae la baba reuniendo a todos en sus mesas y contando eso de 'cuando yo era joven...'

Pero no. Yo, ni tengo hijos ni tengo abuelos. Sólo tengo un perro al que estos días le dan igual. Él, con poder dormir cómodo, estar encima mío cada vez que le apetece y que le ponga su comida ya es feliz. Es más, el año pasado le compré una comida un poco más especial por Navidad y ni la olió, porque esa no era su comida de siempre.

Así que solamente me queda una opción: 'Saca la bota, María, que me quiero emborrachar'.

Feliz Navidad a todos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

De concierto

Cuenta saldada.

Hace años que tenía pendiente ver a M Clan en concierto y, muchos años después de proponérmelo, por fin lo conseguí.

Es verdad que no es lo mismo, porque de la formación inicial solo quedan Carlos Tarque a la voz y Ricardo Ruipérez en las guitarras y coros, pero menos es nada.

Atrás quedo esa maravillosa banda formada por éstos dos ya mencionados además del guitarrista Santiago Campillo, el bajista Pascual Saura (D.E.P), el teclista Iñaki Uribe y nuestro ex Black Jack Juan Antonio Otero a la batería.  Ese grupo que en su primer disco 'Un buen momento' se marcharon a Memphis a imbuirse del espíritu de Elvis para hacer un gran trabajo lleno de rock sureño muy cercano a los estadounidenses The Black Crowes.

En mi modesta opinión, M Clan ha llevado una trayectoria que ha ido separándose de su línea original, sobre todo después de su directo acústico 'Sin enchufe' tomando caminos mas pop, más comerciales, quizá, pero que siempre ha dejado un ligero olorcillo a rock, soul y blues. Hasta que en el pasado año el dúo Tarque - Ruipérez editaron su último álbum 'Para no ver el final' grabado en un estudio pero en directo, a la antigua usanza, con un sonido mucho más directo y sobre todo recuperando mucho del blues rock y el soul de antaño.

Pues bien, el concierto se celebró en la sala Paris 15, escenario que yo aún no conocía y del que me llevé una gratísima sorpresa por su buena acústica, y una muy buena organización a la hora de la entrada y salida del evento.

La sala estaba llena en poco más de la mitad, aunque poco a poco, a medida que el concierto se iba desarrollando iba entrando más público hasta llegar a sus tres cuartas partes, lo cual nos vino muy bien a Isa, mi gentil acompañante y a mi que no nos gustan nada las aglomeraciones y disfrutamos como niños (yo más que ella) al fondo de la sala sin apenas molestias.

Hubo algo que me llamó muchísimo la atención, sobre todo porque yo soy un enfermo de la puntualidad, y mucho más cuando voy a algún evento con una hora programada, y es que la gente seguía entrando con el concierto bastante empezado. Porque, vale, puede ser que algunos tengan su salida laboral a una hora que no les permita llegar antes, pero lo que no me explico es cómo, tras más de una hora de concierto e, incluso estando éste en su tramo final, había público que seguía entrando a la sala.


Musicalmente yo disfruté mucho de una banda muy buena sobre el escenario. Tarque es un animal de directo. Se lo trabaja muy bien e, incluso me llegó a recordar en ciertos momentos al mítico Miguel Ríos en muchas de sus poses. Vocalmente tiene una voz privilegiada para el rock, blues y soul que predican, aunque no se mostró muy locuaz.


Ruipérez estuvo en su papel. Correcto en la guitarra y correcto en los coros, aunque mucho menos dinámico que sus compañeros de escenario.

El resto, de músicos, Iván González (bajo) y Coki Giménez (batería), Prisco a la guitarra y el trío de metales 'No Reply', con saxo, trompeta y trombón estuvieron a la altura sonando como los M Clan que yo conocí en los 90, con excepción del bajista que, a mi manera de ver tocaba con estilo más agresivo que el desaparecido Pacual Saura.

En cuanto al repertorio eché de menos más referencias a sus tres primeros discos. Se dedicaron a promocionar más su último trabajo que ya lleva más de un año en el mercado y lo mezclaron con sus éxitos comerciales más sonados. Por supuesto no falto 'Llamando a la Tierra' (no me gusta nada ese tema), 'Carolina', la 'Maggie' de Rod Stewart, 'Roto por dentro', 'Miedo', etc. Es decir, un set list más comercial o, por no decirlo así, de mayor éxito en las radiofórmulas.

Está claro que no llueve a gusto de todos y no puedo pretender que una banda que lleva 9 discos en el mercado dedique sus conciertos a sus tres primeros discos más el último obviando el resto que fueron los que realmente lo lanzaron al gran público.

En cuanto a formación no eran los M Clan que a mi habría gustado ver, ni musicalmente fue el concierto que a mi me hubiese gustado disfrutar, pero con todo y con eso eso salí muy satisfecho de una noche de rock, blues rock y muchos retazos de soul.

lunes, 10 de octubre de 2011

La percha de las 'guantás'

Tengo muy buenos amigos en Cataluña. Concretamente en Barcelona, ciudad de la que me declaro locamente enamorado.

Gente estupenda, con una nobleza, un sentido del humor y una concepción de la amistad que pocas veces he percibido.

Siempre que he ido a visitarlos me han tratado con un cariño, una dedicación y una atención exquisitas.

Mi amigo Ignasi, sus hermanas, Marta y Pili, mi Asun de mi vida, su marido Alfredo, y mi amigo Jose  con el que menos contacto tengo pero que las poquitas veces que lo he visto me ha llenado de cariño y de muchas risas.

 Por otro lado, para que se entienda bien el motivo de esta entrada en el blog, tengo que decir que, los que me conocen saben que soy una persona moderada. Me alejo de los extremos porque me dan pavor, y de política no entiendo.

Y menos aún entiendo de nacionalismos. No sé qué debe sentirse para declararse de tal o cual país, región, religión, incluso hasta de equipo de fútbol. Quizá porque creo que los problemas reales están en otras cuestiones.

Considero que soy español porque mis padres lo eran también y, porque, por circunstancias me tocó nacer en una porción de tierra que oficialmente se llama España, y que está, a su vez, subdividida en regiones y a mi me tocó nacer en una llamada Andalucía.

No entiendo de banderas, ni de fronteras. Creo en la gente, más concretamente en la buena gente, y me da igual si esa buena gente es de España, de Japón o de las Islas Feroe.

Al igual que detesto a la mala persona. Al que humilla, al que utiliza su poder para pasar por encima de todo, al que hace daño y, sobre todo al que habla sin saber… esos me ponen de los nervios.

Y por aquí va el tema en cuestión. Unimos esas tres cuestiones, mis lazos emocionales con Cataluña, mi completa ausencia de fe en los nacionalismos y mi rechazo al que habla sin conocimiento y sale el tema del que quiero escribir hoy.

Como dice un buen amigo, parece que los que hemos nacido en Andalucía somos últimamente “la percha de las guantás”, es decir, que somos los imbéciles de turno a los que atacar porque, según se considera en el noreste de España y más concretamente en esa tierra que tanto adoro, Cataluña, Andalucía es considerada como uno de los baluartes de España.


Declaraciones como las de Puigcercós, como las de Artur Mas y, en estos últimos días las de Durán i Lleida provocan que hasta un tipo moderado en estas cuestiones como yo diga que ya está bien. Que nos dejen en paz, que ya bastante tenemos con la imagen que el cine español ha dado durante años sobre los andaluces para que encima estos tipos vengan ahora a seguir calentando al personal por algo de lo que, como he dicho antes no tienen ni puta idea.

Pugicercós: en Andalucía no se pagan impuestos. No, claro, no se pagan. Lo de Hacienda, los recibos de impuestos de circulación, las aportaciones a la Seguridad Social, etc., esos son sólo folletos informativos que nos mandan a casa por si algún día queremos colaborar como si fuese el Domund.

Artur Mas: a los andaluces no se les entienden al hablar.  Pues no sé, porque siempre que he salido de Andalucía, e incluso cuando he salido de España a mi me han entendido perfectamente, y puedo asegurar que es difícil, porque vocalizar no es precisamente lo mío.

Cierto es que si nos metemos en la Andalucía profunda podemos encontrar especímenes a los que es realmente complicado entenderles por lo apretado de su forma de hablar, pero eso es algo que pasa en todas las regiones del país, porque os puedo asegurar que tratar de entender a un gallego que no ha salido de su aldea en toda su vida es realmente complicado. Lo mismo de un catalán de los pueblos del interior.

Durán i Lleida: (nótese que no he querido tocar los cojones porque estaba pensando en escribir Durán y Lérida) Los impuestos los paga el catalán para que el agricultor andaluz cobre el PER y se pase el día en el bar del pueblo. Porque haberlos, haylos, es cierto, pero afortunadamente no es la gran mayoría, y el resto curra. Pero además curra mucho de sol a sol, en campos duros de trabajar para ganar cuatro mierdas de céntimos.

Me parece bien, lógico, loable y, hasta recomendable que uno luche por lo suyo y por los suyos, pero no a toda costa. Deja en paz a tu vecino que bastantes problemas tiene ya para que encima nos vengas con llantos desde la comodidad de tu poltrona y de tu cuenta millonaria de sueldo de político. Sueldo que no quieres perder (otro tipo de subsidio) y que intentas mantener calentando al personal poniéndolos en contra de los demás para, quizá tapar las muchas carencias que tú tienes en tu propia casa.

No me voy a meter en que si ellos hacen, no hacen, o dejan de hacer. No es mi estilo, entre otras cosas porque veo estúpido e infantil aquello de “pues anda que tú…”

Y el que quiera ver en este artículo un ataque a Cataluña y a los catalanes va por mal camino además de no haber entendido un pijo de nada de lo que acabo de escribir, porque repito: me da igual que el imbécil sea de Cataluña, de Cantabria o de donde sea. El imbécil, nace imbécil, crece imbécil y muere imbécil. Es lo malo de tener una tara de nacimiento, que la llevas contigo de por vida.


Mi amiga Asun se queja de que está harta de que siempre que sale de Cataluña siente que tiene que pedir disculpas por ser catalana. Y la entiendo, porque con estas declaraciones que estamos sufriendo últimamente por parte de una minoría política catalana vamos a ser también nosotros, los andaluces lo que tengamos que ir pidiendo perdón por ser andaluces.

Y después de pedir perdón contaremos un chiste, para completar el pack de tópicos.

He dicho.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Cosas veredes (y en ocasiones, probares)

Ayer por la tarde, yendo de acompañante estuve en un centro comercial. Una gran cadena de hipermercados de nacionalidad francesa... que estuve en el Carrefour, vamos... y me acordé de que mi querida hermana Sandra me comentó que habían puesto a la venta unas patatas fritas moradas que estaban, mmmmmmmm, ¡¡¡buenísimas!!!

Yo, que soy bastante caprichosito y que, además me encanta probar nuevas guarrerías varias , fui raudo y veloz a buscarlas y, al ver las fotos donde en el paquete se muestran dichas patatas desconfié bastante del supuesto maravilloso sabor que mi hermana predicaba. Más que patatas me parecían pequeñas costras de heridas o granos secos... bastante asquerosillo, lo admito, pero esa fue la sensación que me produjeron esas fotos.

Sin embargo seguí adelante con la compra confiando en el gusto de mi hermana y confiando igualmente en que las fotografías del paquete no hacían justicia con el sabroso manjar que contenía la bolsa.

No quise esperar más, así que esa misma noche, al llegar a casa hice una cena en función de aquellas patatas, es decir, algo de picoteo para combinarlas.

Y en ese momento comenzó el desastre...

Efectivamente, las fotos del paquete no hacían justicia, porque el sabor fue aún peor del que se podía suponer al ver esas imágenes.

¡¡¡Saben a patatas fritas quemadas y, ademas, sosas!!!

Buscas información por Internet y encuentras cosas como: " No parecen lo que son: patatas chips de un atractivo color violeta. Simulan pétalos de flores... pero su sabor es totalmente a patata, saladita, crujiente, deliciosa."

Efectivamente, no parecen lo que son, porque donde unos ven " patatas chips de un atractivo color violeta. Simulan pétalos de flores", yo veo patatas negras que simulan eso mismo, patatas negras de haberse quemado.

Y donde unos aprecian "sabor totalmente a patata, saladita, crujiente, deliciosa", yo degusto un sabor a patata, sí, pero quemada, sin sal, amarga... eso sí, crujientes sí que lo son, seamos justos.

Así que después de malgastar 1,70 € (encima son caras), llego a dos conclusiones:

- Que a mi hermana Sandra, Dios le conserve la vista, porque el gusto es para mirárselo.

- Que estos del Carrefour, una de estas tres opciones: o son unos cachondos, o tienen un maravilloso equipo de marketing que son capaces de vender como delicatessen las patatas que se les queman o tienen el gusto donde la espalda pierde su casto nombre.

Aún así, me conozco y cuando vea alguna otra guarrería al alcance de mi malherido bolsillo, iré rápido a probarlo a sabiendas que, quien con fuego juega, al final se quema. Y, hacedme caso, de eso sé un poco, y no sólo por el quemado de estas patatas.

viernes, 26 de agosto de 2011

Para tontos

Mi amiga Asun, en una de nuestras interminables conversaciones telefónicas me leyó ayer la moraleja de una fábula que le habían enviado que me hizo reir. Fue una risa en la que se mezclaba el humor y la ironía por lo que dicha moraleja decía, y le pedí que, por favor me enviara el texto completo.

Una vez recibido, me acordé de cuando nuestros padres nos decían que en la vida más vale pasar por tonto que por listo, algo que no lograba entender hasta que la vida me puso en situaciones en las que la estrategia del tonto me valió para salir airoso de situaciones complicadas.

Porque, en efecto, aquel tipo que me preguntaba tanto debió pensar de mi que yo era un estúpido irremediable. Pero lo que no sabía es que mientras más estupido era yo, más lo era él por caer en mi estrategia.

Así que aquí os dejo la fábula. Muy recomendable para ser utilizada en ciertos momentos de nuestras vidas:

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas. 
  
Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centimos y otra de menor tamaño, pero de un euro. Él siempre tomaba  la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.  
 
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había  percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió: 
- Lo sé señor,  vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el juego se acaba y no voy a ganar más mi moneda. 
Moraleja: 
'El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente'.

Dedicado a aquellos que entre el 2003 y el 2005 pensaban que me estaban hundiendo. Hoy puedo ir con la cabeza bien alta. Ellos, no.




martes, 26 de julio de 2011

El primer ídolo



"Bienvenidos", así comenzaba un directo que, por influencia de mi hermana mayor me llamó muchísimo la atención.

Era, quizá la primera macrogira que un artista español emprendía por aquel verano de 1982, aunque no llegó hasta mis oídos hasta el verano siguiente, el del 83. Un verano que pasé junto a mis primos en Salobreña, provincia de la Granada natal de Miguel Ríos, mientras mis padres se ocupaban del traslado de nuestra residencia desde Sevilla hasta Málaga, ciudad donde llevo viviendo desde hace ya 28 años.

Lo pasé bien ese verano, entre músicas, piscina, alguna que otra excursión al pueblo y mucho fútbol y tenis (igual que ahora, que no me muevo ni aunque me empujen). Amistades como la del chico que vendía helados en el puesto junto al campo de fútbol y la de una familia alemana que veraneaba junto a nosotros cuyo hijo menor se llamaba Olga. Nombre que a mi me tenía muy desconcertado, porque en España, Olga es nombre de mujer.

Pues en ese verano aparecieron mis primeras inquietudes musicales. Y más concretamente, mis primeras inclinaciones hacia el rock, porque, mientras mis primos escuchaban el "Hoy no me puedo levantar" y el "Barco a venus" de Mecano, yo me sentía mas atraido por las guitarras distorsionadas de temas como "Banzai" o "Un caballo llamado muerte".



El ritual era siempre el mismo: terminábamos de comer, hacíamos la siesta obligada para que los niños dejáramos de dar el coñazo a los padres y, mientras mis primos leían, jugaban o se iban a escondidas a la piscina, yo me quedaba cada día a darle mi repaso a ese casette que reproducía ese directo que me tenía embelesado. Así, día tras día. En un reproductor que ni siquiera era stereo y que, ahora me sonaría a lata, pero que en aquel momento me descubría cosas que hasta ese momento no había conocido.



Mi gran deuda: no haberlo visto nunca en directo. Y me temo que me quedaré con las ganas, porque en estos momentos Miguel Ríos está haciendo una gira de despedida (no está mal, ya tiene 67 años...) el "Bye bye Ríos" y, a no ser que se produzca un milagro, no podré verlo, porque lo más cerca que me pilla es Sevilla (donde será precisamente su último concierto) y no están las cosas ahora para hacer gastos.

Estuve a punto. Es más, tenía mi entrada en la mano e, incluso llegué al recinto donde se celebraba el concierto, pero un fallo en la organización que vendió mas entradas de las que realmente se podían no me permitieron cumplir ese deseo. Porque llegué a entrar, pero era tal la acumulación de gente que sólo pude escuchar algo desde los pasillos del recinto estando ¡en tercera fila! Así que, con un cabreo monumental decidí irme.

Así que esos fueron mis orígenes musicales. Y la de otros tantos, porque gran parte de los grupos de rock españoles posteriores no han ocultado nunca la gran influencia que tuvo Miguel Ríos en ellos.

Los primeros grupos de rock duro españoles de los 80 y alguno que otro que aún sigue en activo como los Pereza o M-Clan han declarado públicamente en más de una ocasión la influencia que han tenido en sus múscas el artista granadino, tal como se demostró en un excelente disco de homenaje publicado hace escasos años.

lunes, 25 de julio de 2011

Comenzamos la lista.

Lo prometido es deuda, y aquí estoy el lunes empezando este proyecto que aún no tengo ni idea de cómo desarrollar, por lo que he decidido dejarme llevar y hacerlo según me vaya apeteciendo. Eso sí, vuelvo con otro diseño de blog porque el anterior no me terminaba de gustar y es tanto el aburrimiento que llevo encima que decidí darle otro aire, aunque no sé si será el diseño definitivo porque, aunque me gusta más que el antiguo, no me termina de convencer.

Para la lista de canciones voy a tener en cuenta la idea de mi amigo Ale, que me sugirió proponer una canción por día. No me parece mala idea, lo que pasa es que dándole vueltas al tema sé que no será sólo una diaria, porque cuando empiece a escribir sobre una canción en particular estoy seguro de que esa me llevará a otras.

En fin, que no tengo ni repajolera idea de cómo saldrá esto, pero salir, saldrá seguro.

Tenía ya en mente cual sería la primera canción en comentar y proponer, pero los acontecimientos me han hecho cambiar esa idea inicial y me siento en la obligación de escribir hoy sobre una artista que tenía pensado incluir en mi lista, pero más adelante. Y esa no es otra que la autodestructiva Amy Winehouse.

Su muerte no ha sido una noticia que haya pillado a nadie por sorpresa. Tanto es así que su propia madre así lo ha dicho a la prensa, que su muerte era cuestión de tiempo.

Una pena, porque las veces que esta chica estaba bien, pocas veces, sobre todo en los últimos años,era una maravilla oirla cantar un soul puro, con una voz muy particular, muy propia de este estilo que a un servidor le encanta.



Se une a un "selecto" club de jóvenes músicos de vida corta pero intensa: el club de los 27. El club de los fallecidos con esa edad, como fueron Brian Jones, guitarra de los Stones (ahogado en una piscina), Kurt Cobain por suicidio, Janis Joplin por sobredósis de heroína, Jimi Hendrix ahogado en su propio vómito (al menos éste murió alimentado) o Jim Morrison por supuesto fallo cardiaco súbito.

¿Pacto con el diablo? Bueno, eso se dice, aunque más bien creo que se dice para alimentar aún más la leyenda rebelde de estos músicos. A no ser que pacto con el diablo y vida de excesos sean dos conceptos que signifiquen lo mismo.

Heredera del soul más clásico de finales de los 50, de figuras de la talla de Sam Cooke, Marvin Gaye, Otis Redding, o del blues de Billie Holiday tan influyentes en la escena musical británica, nos brindó una obra de arte en forma de disco con "Back to black", su segundo trabajo de estudio. Y éramos muchos los que esperábamos nuevo material aunque conscientes de que eso sería muy difícil viendo el camino que estaba tomando la cantante londinense.

Una pena, porque de nuevo el descontrol de la fama nos deja sin un verdadero valor musical.

viernes, 22 de julio de 2011

Preparaos...

Llevo un tiempo con una sequía creativa importante y preocupante, porque le doy mil vueltas a la cabeza sobre qué escribir y no me surge nada que me resulte interesante.

No sé si es resultado de "las calores" que estamos sufriendo o que me he dejado llevar por la apatía resultante de tener todo el tiempo del mundo a mi disposición porque, para los que no lo sepáis, desde finales de junio soy uno más de la inmensa lista de desocupados de este país, situación que espero quede resuelta en unos meses. O, al menos así me lo han prometido.

He hecho una lista de cosas a modo de propuestas de año nuevo para hacer y tener el tiempo ocupado, pero como tales propuestas, uno lo va dejando para mañana o, como suele pasar "el lunes empiezo, lo prometo". El caso es que los lunes van pasando y no empiezo nunca. Pero lo haré, confío en mi... que si no confío yo, ¿quién lo va a hacer?

Así que, como mi cabeza ha entrado en modo ahorro de energía, he tirado por el camino más fácil: la música.

Y he pensado.. ¡coño!, ¿por qué no hago una lista de aquellas canciones que de una forma u otra han supuesto o han influído algo en mi vida?

En una primera fase pensé que, quizá me supondría mucho trabajo, porque tantas músicas, tantas canciones, tantos estilos diferentes escuchados en mi cuarentena (y uno) dificultaría limitarlo a una simple lista.

El segundo problema que se me planteó fue que el modo ahorro de energía mental me estaba limitando escoger las canciones.

Pero cuando por fin me he puesto a recordar y elegir me he encontrado con el peor problema, y éste no es otro que he ido haciendo una lista y es interminable porque, para colmo mi idea es la de, no sólo poner las canciones en una simple lista, sino explicar el motivo por el que las elijo. Por tanto me encuentro con un problema de cantidad y densidad.

Pero como no se me ocurre otra cosa, lo voy a hacer, pero no todo de una vez, sino por entregas. Aún no sé si de diez en diez o de veinte en veinte. Y si enmedio de tales listas se me ocurre algún otro tema sobre el que escribir, lo haré. Mientras tanto de esta forma me entretengo elaborando unas listas más o menos coherentes (todavía no sé bajo qué criterios ordenaré las canciones) y aquellas almas caritativas que queráis opinar y/o proponer, pues lo podáis hacer.

El lunes empiezo, lo prometo.